jueves, 11 de febrero de 2010

El sesgo machista

Me tienen podrido con la cantinela de que Cristina es el títere de Néstor. Podrido. El bombardeo es incesante, excesivo e insoportable. Pero, sobre todo, es absurdo, prejuicioso, malintencionado y estúpido. Y machista, muy machista.

En una nota de -cuándo no- Mariano Grondona, titulada "Cristina, locuaz", el arcaico periodista insiste conque "...en defensa de ella podría decirse que habla mucho porque éste es el rol que se le ha asignado en la distribución de tareas del matrimonio presidencial. ¿Sería incorrecto sostener, en este sentido, que en tanto Néstor 'decide', Cristina 'explica'?", sin basarse en otro dato que en el hecho de que la presidenta habló en público 58 veces en 47 días hábiles. Es como cuando se dice de alguien que no puede "caminar y comer chicle al mismo tiempo". Intentan presentar a Cristina como una inútil, como alguien que no puede hablar y pensar a la vez. Si ella es la que habla, alguien tiene que hacer el trabajo de pensar por ella, Néstor en este caso. Si nos basamos en esta absurda premisa, no podemos menos que preguntarnos quién será que decide por Hugo Chávez, el cual habla en público todos los días, y no poco.

El impresentable de Marcos Aguinis, en una nota titulada "Con Kirchner, me equivoqué" dispara: "Cristina pudo imponerse en las elecciones presidenciales, pero no consigue imponerse ante su marido. En la Argentina se ha tornado demasiado fuerte la impresión lamentable de que el 'verdadero' presidente es él y no la mujer electa. Esta mujer se ha reducido a funcionar como un simple vocero atrapada en las redes de la frivolidad y el narcisismo". Me pregunto cómo alguien que se pretende un intelectual sea capaz de razonamientos de tan bajo vuelo.

Fernando Iglesias y Oscar Aguad (vaya dúo) hicieron lo propio en el último programa de Morales Solá. Aguad, refiriéndose al problema de salud que padeció Néstor Kirchner, mandó que "Kirchner es el que comanda el gobierno, y no sé si la presidenta sin Kirchner activo podrá llevar adelante las acciones que le hacen falta al país en un momento muy complicado", y el diputado por la Coalición Cívica agregó que "es una excelente oportunidad (...) para que la presidenta tome las riendas de su gobierno. En la oposición no sólo estamos a favor de que Cristina Kirchner termine su mandato, estamos también a favor de que lo empiece". Trogloditismo puro.

Creo que a esta altura ya cansa repetir una y otra vez que es más que evidente que a Cristina Fernández no le hace falta que nadie le sople ningún libreto. Y no lo digo sólo por el comentadísimo hecho (todo un hecho en sí, desde ya) de que jamás lee un discurso. Es un cuadro político como pocos se ha visto.

Volviendo a los personajes arriba mencionados, es notoria su postura de macho conservador, bien al estilo Macri (recordemos cuando éste dijo "vengo de una familia machista... En una familia machista, una mujer no tiene otro destino que el de estar educando a sus hijos. No la veo en ningún gabinete"). El macho conservador es propenso a pensar que una mujer, por ser tal, es incapaz de llevar a cabo una actividad que involucre el uso del intelecto. Los que deciden son los hombres, y punto. Las mujeres cocinan, educan a los chicos, lavan, planchan, barren, lustran, cogen y no piensan. Van como en piloto automático.

Me pregunto qué será de sus mujeres. Me pregunto si aceptarán, agachando la cabeza, las opiniones de sus prejuiciosos compañeros. Me pregunto si no se sentirán agraviadas, si no se sentirán insultadas en sus fueros más íntimos. O si, por el contrario, coincidirán. Porque, lamentablemente, también hay muchas mujeres que son cómplices de este tipo de pensamiento. Me viene a la memoria una anécdota de peluquería que me contó una mujer, hace casi dos años, en pleno conflicto agrario: estaban charlando dos mujeres a la espera de que el peluquero las atienda, y ambas despotricaban contra la presidenta. Una decía "qué se cree esta", la otra respondía "es una soberbia", y cosas por el estilo. Hasta que a una de ellas se le ocurrió tirar lo siguiente: "aparte, ¿dónde se ha visto a una mujer presidente?".

Mujeres, les pido que me hagan (y se hagan) un favor: cada vez que escuchen a alguno de estos abanderados de la misoginia decir una barrabasada por el estilo, péguen
les una buena patada en el centro de sus reaccionarias pelotas. Por el contrario, si es una mujer la que la dice, traten de explicarle con cariño y respeto. Ya demasiado daño físico y moral se le ha hecho al género femenino a lo largo de la historia.

jueves, 4 de febrero de 2010

Haití y el H.A.A.R.P.

El tema de las "teorías conspirativas" es es un terreno demasiado pantanoso. Suelen mezclarse las denuncias fundadas en datos certeros y en presunciones realmente lógicas y atendibles, con cuasi teorías más cercanas a la superstición, al chusmerío pseudo-científico y a la metafísica más berreta.

De un lado, por ejemplo, tenemos la teoría del auto-atentado (o "inside job" como lo llaman los norteamericanos) a las Torres Gemelas en Nueva York, EEUU, del 9 de septiembre 2001, perpetrado por la administración Bush. Teoría que cuenta, a mi juicio, con demasiados elementos que prueban la fraudulencia de la historia oficial acerca de este atentado. La imposibilidad de que dos aviones puedan haber causado el derrumbe de ambos edificios, el colapso de la torre 7, que no fue impactada por ningún avión, las detonaciones escuchadas previamente al impacto de los aviones contra las torres, los intereses en juego, el uso de este episodio para fundamentar la invasión a Irak y Afganistán, etc. Creo que seguir creyendo, a esta altura, que esto fue un ataque externo y no algo planeado "desde adentro" es de una ingenuidad rayana en la idiotez.

Por el otro, tenemos a impresentables como David Icke, que mezclan masonería, extraterrestres, hombres-lagarto, satanismo y antiimperialismo en una ensalada intragable que termina volviendo fútil información valiosa (tampoco podemos caer en el error de condenar absolutamente todo lo que diga Icke) que queda enmarañada entre los planteos estúpidos que este tipo suele hacer. El señor Icke es, a mi juicio, un "embarrador de canchas" profesional, pagado vaya uno a saber por quién.

Hago mención al tema de las teorías conspirativas ya que ha vuelto a circular, a partir del terremoto en Haití, una vieja teoría conspirativa: el uso del proyecto H.A.A.R.P. ("High Frequency Active Auroral Research Program", o "Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia" en castizo) por parte de las fuerzas armadas estadounidenses con fines bélicos.

Ahora, ¿Qué es el H.A.A.R.P.? Se trata de una instalación hecha por la Fuerza Aérea, la Marina de los EEUU y la Oficina de investigación de proyectos avanzados de defensa del Pentágono situada en Gakona, Alaska, y que consta de 180 antenas que funcionan como una sola, y que, según se dijo en múltiples medios, son capaces de emitir hasta un billón de ondas de radio de alta frecuencia, y cuyo fin es el de estudiar las propiedades de la ionosfera, tanto para favorecer las comunicaciones y los sistemas de vigilancia, como para alterar el clima, provocando desde simples tormentas hasta terremotos.

No debemos olvidar de mencionar que tanto los EEUU como Rusia vienen trabajando desde hace décadas en proyectos como éste, orientados a la utilización del clima como arma de destrucción masiva, sobre todo desde los años más difíciles de la Guerra Fría.

Hace unos días trascendió una noticia que habla de una supuesta denuncia de la Flota Norte rusa, alertando sobre la utilización de este proyecto por parte de los EEUU para producir el terremoto del pasado 12 de enero en Puerto Príncipe, Haití.

Si bien hay sobradas razones para creer que EEUU es capaz pergeñar los planes más siniestros con tal de llevar a cabo sus fines (basta recordar el tema de las "armas de destrucción masiva" que supuestamente poseía Irak y que nunca existieron, y que sirvieron de excusa a Washington para invadir ese país y quedarse con su petróleo y con las concesiones para reconstruir sus arrasadas ciudades), en este caso la teoría parece haber ido un poco lejos.

Es así que decidí ponerme en contacto con Manuel Platino, doctor en ingeniería electrónica egresado de la universidad de Stanford, California, y que actualmente se desempeña como investigador del CONICET y la CNEA para el Observatorio Pierre Auger de Rayos Cósmicos, y como jefe de laboratorio de electrónica y diseño de hardware para los contadores de muones AMIGA de dicho observatorio. Manuel Platino también tuvo la oportunidad de realizar experimentos relacionados con el proyecto H.A.A.R.P..

Al ser consultado sobre si es posible que haya sido EEUU quien provocó el terremoto de Haití, o el de Sichuan, en China, del año 2008 (otro de los desastres naturales de los que se dice que el proyecto H.A.A.R.P. fue el causante), Platino dice que "desde el punto de vista tecnológico científico, me parece que el ser humano todavía no está en condiciones de provocar terremotos, más que nada por las cantidades enormes de energía que se necesitan", ya que "un simple balance energético daría como resultado que la energía necesaria para generarlo (si es que existiera una forma de hacerlo), no se encuentra disponible entre los recursos de los que dispone Estados Unidos". Como dato revelador, Platino nos cuenta que "la instalación de HAARP está alimentada con un motor diesel de locomotora que hace de generador eléctrico", por lo cual "no tiene la potencia necesaria para generar tanta energía en tan poco tiempo como para causar la acumulación de tensiones necesarias para desatar un terremoto", dando por tierra con la idea de que el H.A.A.R.P. pueda generar ondas de alta frecuencia con la potencia de 1GW (mil millones de watts), como se dijo por ahí. "La mayor parte de la energía de un terremoto se disipa en las profundidades, donde se acumulan las presiones por movimientos tectónicos que eventualmente desatan las vibraciones mecánicas que dan origen a los terremotos", agrega.

El ingeniero también descarta que este proyecto sea capaz de provocar huracanes, tsunamis, sequías o tormentas: "Los cambios climáticos se generan por procesos inherentes al planeta tierra, que resultan de varios factores combinados entre los cuales se encuentran la influencia del hombre: Mucho tiene que ver la dinámica de la atmósfera y su relación con las corrientes marinas, las edades glaciares determinadas por la actividad interna de la tierra y los ciclos de actividad solar, la acumulación de exceso de dióxido de carbono y gases de desperdicio generados por el hombre, entre muchos otros". Platino no cree que alguien pueda crear un tsunami voluntariamente, ya que "debería planearlo con años de antelación", y agrega que "el proceso es tan difícil de controlar y requiere tanta inversión de energía que me parece muy tirado de los pelos".

Platino no descarta, al hablar sobre el origen de H.A.A.R.P., que "en su momento se haya pensado que se podía usar como un arma climática" al proyecto, pero que "su propósito concreto era el de estudiar la ionósfera", ya que ésta puede ser usada para comunicaciones por radio de muy larga distancia.

Otro de los argumentos usados por quienes sospechan del proyecto H.A.A.R.P. es que la profundidad de éste y de otros terremotos fue coincidentemente de 10 kilómetros en todos los casos, hecho que supuestamente probaría que esos terremotos fueron producidos por el hombre. En la página de la USGS ("United States Geological Survey", Servicio Geológico de Estados Unidos) explican que ésta se trata de una profundidad standard, la cual se utiliza cuando no se tienen datos certeros sobre la profundidad del terremoto en cuestión. También se dice que los rayos emitidos por el H.A.A.R.P. pueden calentar las napas de agua subterráneas, provocando así el terremoto. Al respecto, Manuel Platino dice lo siguiente: "en teoría eso (refiriéndose al tema de la profundidad) es cierto: H.A.A.R.P. genera ondas de radio que penetran la tierra hasta cierta profundidad. Ahora, cómo eso se traduce a terremotos mediante el calentamiento del agua subterránea, es un disparate: la energía requerida es demasiado grande y aún así hay una falacia en el argumento, ya que un terremoto no se puede causar calentado el agua subterránea, el resultado de un fenómeno así es la explosión de un volcán". Luego detalla que "Una onda electromagnética puede atravesar la materia dependiendo de las características de ésta. Si la materia está compuesta por materiales principalmente dieléctricos (o sea cuya conductividad es muy baja o inexistente), la onda electromagnética la atraviesa, solo cambia su velocidad de propagación. Cuando el material es conductor (su conductividad eléctrica es grande) la onda se disipa en calor, ya que induce corrientes eléctricas y su energía se transfiere al material. La profundidad que penetra la onda electromagnética en el material conductor es inversamente proporcional a la raíz cuadrada de la frecuencia de dicha onda por la conductividad del material. O sea que mas baja la frecuencia (H.A.A.R.P. genera ondas de radio en la ionósfera de unos pocos Hz) y menor la conductividad, la onda generada en la ionósfera puede penetrar la tierra mas profundamente".

Por último, Platino reconoce que "quién sabe igual, yo soy un extranjero y vi solo la parte que ellos querían que viera, así que la teoría conspirativa siempre puede apoyarse en eso".

En conclusión podemos decir que esta teoría, que suena a guión de ciencia ficción, tiene más de ficción que de ciencia. Al menos, por el momento, y guiándonos por lo que Manuel Platino nos cuenta, no hay datos significativos que permitan inferir que el terremoto haya sido provocado adrede por el ejército norteamericano.

Cierto es que debemos tener en cuenta que el parlamento de la Unión Europea expresó el 28 de enero de 1999 su preocupación por la existencia del proyecto H.A.A.R.P. y el uso que los EEUU puedan darle. Y está claro que no podemos acusar a los miembros del parlamento de la UE, precisamente, de antiimperialistas ni de "conspiranoicos".

Pero, sobre todo, tampoco podemos dejar de notar que, si bien todo indica que este terremoto no fue provocado por los norteamericanos, éste les vino de perillas. A las pocas horas de producida la catástrofe, los EEUU estaban enviando miles de efectivos y de contratistas (estos últimos enviados para asegurarse el fastuoso negocio de reconstruir Puerto Príncipe, tal como hicieron en Bagdad) para iniciar, sin ningún tipo de pudor, una ocupación disfrazada de ayuda humanitaria, desalojando a los medios de comunicación, tomando el control del aeropuerto, entorpeciendo la labor humanitaria de las delegaciones de países como Cuba y Venezuela, traficando con los niños que quedaron huérfanos en el desastre y atacando a los sobrevivientes que luchan por un plato de comida.

También es sabido el interés estratégico y económico que históricamente tuvo Estados Unidos en la nación centroamericana: desde la invasión que duró 19 años a principios del siglo pasado, pasando por el apoyo que recibieron todos los gobiernos dictatoriales que tuvo Haití (el caso más emblemático fue el de la dinastía Duvalier), hasta el protagonismo que tuvo Washington en los dos golpes de estado que sufrió el depuesto y actualmente exiliado ex presidente Jean-Bertrand Aristide.

Por último, recomiendo la lectura de una nota que el periodista Juan Gelman publicó en Página 12 el 20 de diciembre de 2007, hablando del proyecto H.A.A.R.P. y aportando datos más que interesantes.

sábado, 16 de enero de 2010

Cómo duele Haití

Historia difícil y paradójica, la de Haití. Este país cuenta, en su magro haber, con el hecho de haber sido el segundo país de toda América en independizarse, después de Estados Unidos. Hasta antes del primer día de enero del año 1804 fueron una colonia francesa, de quienes conservan su actual idioma.

La independencia, por cierto, no fue comandada por un blanco descendiente de europeos como en la mayoría de los países americanos, sino por un tal Toussaint Loverture, un negro esclavo descendiente de esclavos devenido en líder revolucionario. Batalló contra franceses, ingleses y españoles durante 11 años para llevar a cabo su sueño libertario. Pero, por supuesto, no se la llevó de arriba: Toussaint nunca pudo ver libre a Saint Domingue (tal el nombre que tenía Haití por aquél entonces), ya que fue engañado por los franceses, tomado prisionero y llevado a Francia, donde lo abandonaron en una prisión para que finalmente muera de frío, hacia mediados de 1802. La tarea revolucionaria fue culminada por Jean Jacques Dessalines, quien declaró la independencia el 1 de enero de 1804 y dio nombre a la flamante república.

Otro de sus méritos es ser el primer país en el cual se abolió la esclavitud, a pesar de que, según lo que dicen las enciclopedias y los libros de historia, los primeros en abolirla hayan sido otros: algunos dicen que fue el Reino Unido, otros que Dinamarca y otros que Portugal. Este último, si bien fue el primero en proclamar formalmente el fin de la esclavitud en 1761, siguió permitiendo que existan esclavos en sus colonias americanas por varias décadas más. Pero lo cierto es que Haití fue el primero en eliminarla realmente, en 1794. En concreto, los haitianos fueron los primeros en llevar a la práctica, a fuerza de sangre y dignidad, el abolicionismo que otros países predicaban.

En el debe de su historia está todo el resto de los acontecimientos.

De las etnias originarias de la isla (arawak, taínos y caribes) no queda nada: el 95% de la población es descendiente de africanos, y el restante 5% de europeos.

Luego de declarada la independencia, Francia convenció al resto de Europa de que ningún país debía comerciar con Haití, haciéndoles pagar así por su osadía. Si no se pudo con ellos con el yugo militar, entonces debía caerles encima el yugo económico para condenarlos a la miseria de una vez y para siempre. Para colmo de males, Francia le impuso a Haití el pago de una multimillonaria indemnización, la cual les llevó prácticamente un siglo y medio pagar.

A esto le siguió la ocupación estadounidense por casi 20 años, desde 1915 hasta 1934. La excusa era que la raza negra era incapaz de gobernar, debido a "su tendencia inherente a la vida salvaje y su incapacidad física de civilización", según Robert Lansing, secretario de estado norteamericano en aquél entonces. Luego, a lo largo del resto del siglo XX, se fueron sucediendo varios dictadores, títeres de los intereses norteamericanos, que gobernaron la isla con mano de hierro.

Cuando finalmente, en 1991, le es concedido por primera vez en su historia al pueblo haitiano el derecho de elegir a su presidente por medio del voto popular, éste elige a Jean-Bertrand Aristide, un ex sacerdote afín a la Teología de la liberación. Éste había dicho en 1988 que "el imperialismo americano ha sustentado al gobierno de Haití. Las elecciones no son la salida, las elecciones son un modo de aquellos en el poder para controlar al pueblo. La solución es la revolución, primero en el espíritu del Evangelio; Jesús no podía aceptar que el pueblo pase hambre. Es un conflicto entre clases, entre ricos y pobres. Mi trabajo es de predicar y organizar...". Alguien con un pensamiento tan peligroso no podía durar mucho: ese mismo año fue derrocado por un nuevo golpe de estado. Nada había cambiado demasiado, de todas formas; los haitianos no conocían otra cosa que golpes de estado y dictadores.

Aristide volvería a gobernar Haití en dos ocasiones más: para terminar su mandato, desde 1994 hasta 1996, y al ser nuevamente elegido en el 2001, para ser nuevamente depuesto en el 2004. Hoy está exiliado en Sudáfrica. Actualmente, un tal René Préval ocupa el cargo de presidente.

La actualidad de Haití no es menos trágica que su historia. Este país es el más pobre de toda América y uno de los más pobres del mundo (está en el puesto 146 de 177 países en el Índice de Desarrollo Humano), el 80% de su gente vive en la pobreza (el promedio anual de ingresos es de 560 dólares por persona), casi el 50% de la población es analfabeta, la esperanza de vida es de 51 años promedio, la mortalidad infantil tiene la escalofriante cifra de 76 fallecidos por cada 1000 nacimientos, y el 2,2% de quienes tienen entre 15 y 49 años de edad están infectados de HIV (unos 300000 hasta el año 2001).

El terremoto del 12 de enero pareciera ser la última calamidad que les quedaba por padecer. Es como si a la indiferencia de las grandes potencias y del mundo, al saqueo capitalista, al racismo, al Sida, a la miseria, al hambre y a la violencia cotidiana se le hubiese sumado la última victimaria que le faltaba tener a este pueblo de sufrimiento sin fin: la Madre Naturaleza.

Los últimos números hablan de 140000 muertos. Ahora ¿Qué idea podemos llegar a tener sobre cuántos son 140000 muertos? Me remito a Albert Camus, en La Peste:

"Pero ¿qué son cien millones de muertos? Cuando se ha hecho la guerra apenas sabe ya nadie lo que es un muerto. Y además un hombre muerto solamente tiene peso cuando le ha visto uno muerto; cien millones de cadáveres, sembrados a través de la historia, no son más que humo en la imaginación. El doctor recordaba la peste de Constantinopla, que según Procopio había hecho diez mil víctimas en un día. Diez mil muertos hacen cinco veces el público de un gran cine. Esto es lo que hay que hacer. Reunir a las gentes a la salida de cinco cines, conducirlas a una playa de la ciudad y hacerlas morir en montón para ver las cosas claras."

A las atroces escenas que nos llegan día a día debemos multiplicarlas mentalmente por 140000. Y en cada una de esas víctimas, imaginar una historia, un camino, una tragedia; un dolor infinito, punzante, desgarrador. Pero ni aún así tendremos nosotros, que estamos tan lejos y tan a salvo en nuestros hogares, una remotísima semblanza de lo que significa caminar hoy día por las calles ruinosas de Puerto Príncipe.

Ironía del destino, en "La Dessalinienne", el himno nacional haitiano compuesto en honor a quien declaró la independencia, se repite varias veces la línea "Mourir est beau, mourir est beau" (morir es bello, morir es bello). Pero para los haitianos la muerte no es algo bello, ni heroico, ni épico ni nada que pueda inspirar semejante frase en un himno. La muerte, ese fenómeno que desde siempre les fue cotidiano, ahora ha trocado en algo bestial, cruento, exagerado, casi diabólico.

Francia propuso, en el día de ayer, que se le condone la deuda externa a Haití, que asciende actualmente a 1.885 millones de dólares. Una cifra que para países como el nuestro, Brasil o Venezuela significaría poco, pero que resulta impagable para esta empobrecida nación caribeña. De concretarse, sería sólamente el primer paso de una larga serie de reivindicaciones que el mundo le debe a esta pequeña isla. Es al menos una señal alentadora que sea Francia, justamente, quien lo proponga.

miércoles, 13 de enero de 2010

El conflicto con Redrado en el contexto latinoamericano

No tenemos que perder de vista, a la hora de evaluar el entuerto entre el gobierno nacional y Martín Redrado, Clarín y la oposición, el contexto latinoamericano. Es sabido que el conflicto en Honduras inauguró lo que luego dio en llamarse "hondurazos", es decir, los "golpes democráticos" o "institucionales", en los cuales el imperio, al no poder echar mano a los golpes de estado convencionales como lo hizo durante los '60 y '70, pergeñó esta nueva modalidad, en la cual se utiliza a la siempre dispuesta oligarquía local (eterna aliada de los intereses imperialistas, sea del país que sea) y a sus vasallos (mediáticos, políticos y del ámbito judicial) para provocar "crisis institucionales" en base a medidas tomadas por el gobierno que no ameritan tal grado de conflictividad, como fue el caso de Mel Zelaya y la "cuarta urna" y como lo es la creación del Fondo Bicentenario actualmente.
Digo que no tenemos que perder de vista el contexto latinoamericano, ya que la actual coyuntura da sobradas señales de que el año en el que acabamos de entrar va a ser pródigo en conflictos similares en varios de los países del resto del continente (con la excepción, por supuesto, de EEUU, Canadá y los países cuyos gobiernos son serviles a la Casa Blanca, como por ejemplo Perú, Colombia, México, Panamá, Costa Rica y muy posiblemente Chile, ya que todo indica que Piñera, el "Macri chileno" como se dijo por ahí, ganará el ballotage que se celebrará este próximo domingo en el hermano país).
No hay que olvidar que tenemos, como antecedentes, los repetidos intentos golpistas en Venezuela y Bolivia en lo que va desde el inicio de este siglo a esta parte, ambos probadamente apoyados y financiados por Washington.
Pero en lo que a "golpes institucionales" respecta, y luego del caso de Honduras, tenemos actualmente el conflicto en Paraguay, donde el Partido Colorado, hoy oposición al gobierno, intenta impulsar un juicio político para destituir al presidente Fernando Lugo, contando con la inestimable ayuda del diario derechista ABC. Los congresistas que promueven el juicio político, casualmente, avalan el golpe de estado en Honduras.
Rafael Correa, presidente de Ecuador, denunció el sábado 2 de enero a través de su programa de radio y televisión que hay en marcha una conspiración "al estilo Honduras" para desestabilizar su gestión, por parte de ciertos grupos dentro del ejército, apoyados por grupos financieros de la derecha norteamericana y ecuatoriana.
Se puede también, si se quiere, incluír en esta lista la bizarra situación que ocurrió en Guatemala en mayo del año pasado, en la cual el presidente progresista Álvaro Colom fue implicado como potencial responsable de la muerte del abogado Rodrigo Rosenberg en un video que éste grabó, y quien fue efectivamente asesinado poco después. Las investigaciones revelaron que fue todo preparado por el mismo Rosenberg para desestabilizar al gobierno, por muy retorcido que ésto parezca.
Volviendo al caso de nuestro país, podemos notar que hay varios elementos que indican que estamos ante una situación similar a la que están sufriendo los gobiernos de los países arriba mencionados.
En primer lugar, la forma persistente en que Clarín y La Nación caratulan el conflicto del gobierno con Redrado como una "crisis institucional", insistiendo incluso con la idea de que éste sería similar en gravedad a la crisis con los ruralistas del 2008. El claro objetivo de ésto es sobredimensionar el conflicto y dar la sensación de que el gobierno habría entrado en una especie crisis terminal que podría poner en peligro su continuidad.
Segundo, el rol que tomó la jueza Sarmiento en este conflicto, poniendo todos los palos en la rueda que están a su disposición poner con respecto a los dos DNUs (el de la creación del Fondo Bicentenario y el de la expulsión de Redrado) relacionados a este caso.
Tercero, la acusación que hace Aníbal Fernández a Redrado de haber mantenido reuniones con cuatro periodistas que trabajan para el diario Clarín, previas al conflicto, hecho que no fue desmentido por el presidente del BCRA.
Y por último, y quizá como dato más significativo, varios dirigentes de la oposición (Cobos a la cabeza) junto con el estudio de abogados que "defiende a la Argentina en todas las causas contra el default", como reza una nota de Clarín del jueves 7 de enero, se encargaron de advertir durante estos últimos días sobre el riesgo de que el dinero destinado al Fondo bicentenario sea embargado por los denominados "fondos buitre". Oh casualidad, el juez norteamericano Thomas Griesa embargó ayer u$s 1700000 que el BCRA tenía en una cuenta en Nueva York.
Esto último no es para nada menor. Deja en claro que esta movida político-jurídico-mediático-económica está fogoneada por actores locales claramente articulados con grupos norteamericanos de poder, tal como ha sucedido con los otros conflictos mencionados más arriba. Y, por supuesto, como ha sucedido siempre.
El imperialismo podrá perder el pelo, pero no las mañas.

viernes, 8 de enero de 2010

Las "crisis institucionales" según Clarín

Cuando el diario de Ernestina hace mucho ruido sobre alguna medida que haya tomado el gobierno, es un sano (y necesario) ejercicio buscar en las ediciones anteriores del diario para ver qué es lo que éste publicó ante un suceso similar. Veamos.

El 26 de abril del 2001, De La Rúa echó mediante un DNU (decreto de necesidad de urgencia) a Pedro Pou, presidente del BCRA en aquél entonces, para poner a Roque Maccarone en su lugar. Clarín tituló la noticia de la siguiente manera:

"De la Rúa echó a Pou y asumió Roque Maccarone"

Si uno se deja guiar por el texto de la noticia, entenderá que este suceso fue un hecho político común y corriente, sin signos de "crispación" (palabra muy de moda en estos días) ni de "crisis institucional", amén de que Pou, días después, anunció que "resistiría judicialmente su desplazamiento del Central". Más allá de que a Pou se lo acusaba de lavado de dinero, el diario aclaraba amablemente que "en verdad, Economía quisiera tener en el Banco Central a una persona que escuche más las sugerencias de política monetaria que Cavallo cree más conveniente aplicar en medio de una prolongada recesión económica". La impresión es de un hecho tan simple como remover a un funcionario y poner a otro en su lugar.

Nada de esto ocurre con la noticia que este diario publica sobre el actual entuerto entre Redrado y el gobierno nacional. Desde el vamos, Clarín titula la noticia catastróficamente:



O ahora están exagerando, o lo del 26 de abril del 2001 también fue una "crisis institucional", nada más que se olvidaron de mencionarlo en aquél entonces. Luego, está el uso de la aclaración "por decreto" en el título. Sabido es el hecho de que este tipo de aclaraciones en un título no son inocentes: en este caso, el objetivo es dar la idea de que el gobierno es autoritario, tal como Kirschbaum desliza en su artículo de opinión titulado "El verticalismo acrítico", en el cual encima el autor comete la canallada de decir algo como "el riesgo es un hecho. Pero Kirchner está dispuesto a correrlo" (las negritas las puse yo), insistiendo una vez más con la estúpida cantinela de que es Néstor Kirchner, y no Cristina, quien mueve los hilos del gobierno. Lo mismo hicieron cuando se aprobó en el senado la Ley de Servicios de Comunicación audiovisual:



Ya en el cuerpo de la noticia sobre el despido de Redrado, se leen varias mamarrachadas similares. Al poner "El decreto fue la forma que encontró el Gobierno para ponerle fin a la crisis..." (las negritas las puso Clarín), se refuerza lo que Kirschbaum da a entender en su artículo: el gobierno, en su afán de concretar sus malignas intenciones, hecha mano a cualquier método, con tal de salirse con la suya. Como muestra de esto, nos aclaran que "como ya había ocurrido con la creación del Fondo del Bicentenario, Redrado se enteró por los medios de comunicación del DNU que lo echa del Central" (negritas de Clarín), para demostrar que además, los K son tan siniestros e insensibles que ni siquiera se lo dijeron en la cara.

Luego se habla de la "más que forzada salida de Redrado". ¿Las causas por las que se echó a Pedro Pou y los métodos que se utilizaron no fueron, acaso, bastante similares? Por lo visto, no. Según otro artículo de aquél entonces, titulado "Una decisión en tiempo récord", el despido de Pou fue "una jugada discreta y sorpresiva", "preparada con prolijidad", y se destaca que "no se esperaba un desenlace tan veloz". Más adelante, se detalla que los financistas únicamente exigieron "que se resolviera rápido la destitución para evitar que la demora contribuyera a poner nerviosos a los mercados". Increíble.

Clarín, en otra noticia relacionada, titula:

"El Ciudad aclaró que no adhirió al apoyo al pedido de renuncia que hicieron los bancos públicos"

Y lo hace para no referirse a que ADEBA (Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino), "se manifiesta en defensa de la institucionalidad", como se declara en un comunicado que este organismo emitió al respecto de este conflicto, apoyando la decisión de remover a Redrado de su cargo.

Por último (nuevamente, las negritas las puso Clarín): "Por eso la Presidenta convocó de urgencia a todos sus ministros y algunos incluso debieron interrumpir sorpresivamente sus vacaciones". ¡Si será déspota!

Los ataques de Clarín están llegando a cotas demasiado bajas.